Vamos a empezar por lo justo: la P3 corta madera de maravilla. Es lo que más hacemos con ella y es donde más rinde. Dicho esto, llevábamos algo más de un mes con la máquina cuando el chamuscado del contrachapado dejó de ser una curiosidad y pasó a ser un tema que había que dominar. Nosotros vendemos sobre todo piezas de madera, y una pieza con el canto negro no se entrega.
Es, con diferencia, la queja número uno de los propietarios de esta máquina. Y después de pelearnos con ella unas cuantas semanas, la conclusión es que la mayoría de las veces no es culpa de la máquina, ni de los parámetros. Es culpa de la madera.
Lo que sí funciona: nuestros parámetros de contrachapado
Empecemos por lo útil, que es lo que nos habría gustado encontrar a nosotros en noviembre. Estos son los ajustes con los que cortamos contrachapado a diario:
| Parámetro | Valor |
|---|---|
| Lente | M (2.0") |
| Potencia | 90 % |
| Velocidad | 30–50 mm/s |
| Air assist | Bajo |
Con eso corta perfectamente. No a veces: siempre, y a la primera pasada.
Ahora la parte honesta, que es la que separa esto de un folleto: conseguir cortes totalmente limpios es difícil. Corta bien, atraviesa bien, la pieza sale entera y a medida. Pero el canto queda con marca. Para entregar, hacemos una de dos cosas: cinta de carrocero azul de poco adhesivo sobre la superficie antes de cortar, o un lijado suave después. En lotes grandes, la cinta compensa; en piezas sueltas, la lija va más rápida.
Si alguien te enseña un corte de contrachapado perfectamente blanco recién salido de la máquina sin protección ni post-proceso, pregúntale qué madera es. Que es justo a donde vamos.
La causa raíz que casi nadie menciona: la cola
Esta es la parte que nos costó entender y la que más problemas ahorra.
El contrachapado no es madera: es un sándwich de chapas finas pegadas con cola. Y esa cola es lo que se interpone entre tu láser y un corte limpio. El contrachapado que compras en una gran superficie de bricolaje está pegado con colas pensadas para muebles, no para el láser. Cuando el haz llega a esa capa, la cola no se vaporiza limpiamente: gotea ardiendo y bloquea el corte. El resultado es la escena que conoce todo el mundo: la máquina hace tres pasadas, la pieza sigue sin salir, el borde está negro y hay puntos donde directamente no ha atravesado.
La prueba de que el problema es la cola y no la potencia está en los números que circulan entre propietarios: un contrachapado de 6 mm etiquetado para láser corta a unos 40 mm/s, mientras que uno de la misma medida sin esa etiqueta obliga a bajar a unos 12 mm/s. Mismo grosor, misma máquina, misma lente. Lo único que cambia es lo que hay entre chapa y chapa, y el resultado es más del triple de tiempo.
Compra contrachapado específico para láser, del que lleva cola al agua. Es más caro por plancha y sale infinitamente más barato por pieza entregada. Con ese material y el preset de la máquina, la mayoría de los "no corta" desaparecen.
Cómo distinguir el contrachapado bueno del malo a simple vista
Y no hace falta ser un experto ni fiarse solo de la etiqueta: se aprecia bastante bien mirando la madera. Fíjate en dos cosas, el color de las caras exteriores y el aspecto del núcleo por el canto:
- El contrachapado apto para láser suele tener chapas de tono claro y uniforme, sin vetas oscuras marcadas, y un núcleo limpio, sin huecos ni líneas de cola gruesas y oscuras entre capas.
- El de bricolaje o manualidades tiende a mostrar caras más irregulares y, sobre todo, líneas de cola más oscuras y visibles en el canto, además de posibles huecos internos. Esa cola oscura es justo la que te va a dar guerra.
Es una distinción que está ampliamente documentada: si buscas "contrachapado apto para láser" encontrarás guías con fotos comparando caras y núcleos, y en cuanto le coges el ojo lo distingues en la tienda antes de comprar. Diez segundos mirando el canto te ahorran una plancha entera y media tarde de frustración.
Lo que dice xTool, incluida una admisión interesante
La postura oficial sobre el amarilleo es esta:
Un ligero amarilleo es inevitable debido al proceso de alta temperatura.
Y es cierto. Estamos quemando madera de forma controlada; pretender cero marca es pretender que el proceso no sea el que es. Recomiendan pasar un paño húmedo después y trabajar con madera que traiga film protector, y las dos cosas funcionan.
Pero hay una segunda declaración oficial bastante más jugosa, porque es una admisión en toda regla sobre el air assist:
Debido a su estructura interna, la P3 tiene limitaciones para alojar bombas de aire de mayor volumen y potencia. Aunque su caudal es significativamente mayor que el de la P2S, puede quedarse corto frente a un compresor de aire externo.
Traducido: el aire integrado de la P3 es mejor que el del modelo anterior, pero es peor que un compresor externo, y lo saben. Y el air assist es precisamente lo que se lleva las partículas y los gases de la zona de corte antes de que se depositen en el canto. Menos aire, más marca.
Que lo digan abiertamente en lugar de esconderlo nos parece de agradecer. Y explica por qué, en materiales difíciles, uno acaba jugando con velocidad y pasadas más de lo que le gustaría.
El parámetro escondido: la potencia en las esquinas
Este merece un apartado propio porque resuelve un síntoma muy concreto y muy molesto: las esquinas más quemadas que los tramos rectos.
La razón es de mecánica. En una esquina, el cabezal tiene que frenar, cambiar de dirección y volver a acelerar. Durante esa frenada el láser sigue disparando, pero el cabezal se mueve más despacio, así que en esos milímetros la madera recibe muchísima más energía por unidad de recorrido. De ahí el punto negro en cada vértice.
xTool lo resolvió por firmware con un ajuste que baja la potencia en esas transiciones. En el software aparece bajo el parámetro "Cut", y por defecto está en el 9,5 % de la potencia de procesado. Se puede fijar a un valor concreto en lugar de dejarlo en el porcentaje por defecto.
Si tus rectas salen bien y tus esquinas salen quemadas, ese es el sitio donde mirar. Es la diferencia entre culpar a la máquina y arreglarlo en treinta segundos.
Bajar potencia no elimina el problema, solo lo reduce
La reacción instintiva de todo el mundo, la nuestra incluida, es bajar la potencia hasta que deje de quemar. Conviene saber hasta dónde llega ese camino, porque no llega tan lejos como uno espera.
El dato que circula entre propietarios para contrachapado de 3 mm es ilustrativo: a 10 mm/s con un 40 % de potencia el chamuscado se reduce, pero no desaparece. Y fíjate en la velocidad: 10 mm/s es lentísimo. Estás triplicando o cuadruplicando el tiempo de trabajo para seguir teniendo marca en el canto.
Esa es la trampa. Ir despacio con poca potencia no es más suave: es tener el haz más tiempo sobre el mismo punto. A partir de cierto umbral, bajar potencia y velocidad a la vez empeora el resultado en lugar de mejorarlo. Por eso nosotros vamos al revés —90 % y 30-50 mm/s—: entrar fuerte y salir rápido quema menos que entrar flojo y quedarse.
El truco del score para materiales finos
Hay un caso en el que sí merece la pena replantear la operación entera. En materiales muy finos —cartulinas gruesas, papel técnico— cambiar la operación de cut a score permite trabajar a 400 mm/s en lugar de los 300 mm/s a los que está limitado el corte, y el resultado sale con los bordes bastante menos quemados.
Es un límite de software, no de hardware, y aprovecharlo cuando el material lo permite es de las optimizaciones más rentables que hay.
La asimetría izquierda-derecha
Un detalle que aparece en el foro con suficiente frecuencia como para no ser una anécdota: la P3 no entrega exactamente la misma potencia en toda la superficie de trabajo.
El caso concreto que circula entre propietarios es una madera de 3 mm que corta al 80 % a 25 mm/s por el lado derecho, pero necesita bajar a 22 mm/s por el izquierdo. El propio software avisa, además, de que hay menos potencia en la esquina superior izquierda.
Es física de un láser de pórtico: el haz recorre más camino óptico para llegar a unas zonas que a otras. Lo práctico es saberlo y colocar las piezas críticas en la zona buena, o ajustar con un pequeño margen si vas a llenar toda la cama. Si estás calibrando parámetros con una prueba en una esquina y luego produces en la contraria, vas a volverte loco sin motivo.
Nuestro método cuando entra un material nuevo
Después de estas semanas, esto es lo que hacemos, en este orden:
- Preguntar por la cola antes de comprar la plancha. Si el proveedor no sabe decirte si es apta para láser, asume que no lo es.
- Rejilla de prueba en una esquina de un recorte, variando potencia y velocidad. Diez minutos aquí ahorran una plancha entera.
- Empezar rápido e ir bajando. Es más fácil recuperar una pieza que no ha cortado del todo que una que se ha achicharrado.
- Cinta de carrocero si la superficie visible importa.
- Revisar el ajuste de esquinas si el problema se concentra en los vértices y no en los tramos rectos.
Lo que hemos aprendido en un mes y pico
El chamuscado del contrachapado se lee en internet como un defecto de la máquina, y no lo es. Es la suma de tres cosas: un material que casi nadie compra correcto, un air assist integrado que la propia marca reconoce que se queda por debajo de un compresor externo, y un ajuste de esquinas que viene con un valor por defecto que no todo el mundo sabe que existe.
Con material adecuado y esos parámetros, la P3 corta contrachapado sin discusión y a una velocidad que hace viable producir. Lo que no te va a dar es el canto perfecto de fábrica sin poner nada de tu parte. Cinta o lija: no hay tercera opción, y a estas alturas ya forma parte de nuestro proceso como una tarea más.
Si acabas de instalar la tuya y todavía estás peleándote con la extracción de humos, empieza por ahí: lo contamos en el artículo sobre el IF2 y el AP2 Max, y tiene más relación con el chamuscado de la que parece —el humo que no se evacua es humo que se deposita en el corte.
Escriben Noemi y Javi, de Picasita. Somos afiliados de xTool y nuestro taller es espacio de demostración de la marca; nuestra P3 la compramos pagándola el día que salió a la venta. Más sobre este blog y nuestra relación con xTool.
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