Qué es la impresión UV y por qué la queríamos en el taller

Cada vez que aparece una tecnología nueva en el mundo de la personalización llegan con ella tres siglas, cuatro promesas y un montón de vídeos en los que todo sale perfecto a la primera. Con la impresión UV está pasando ahora.

Así que antes de meternos en máquinas concretas, vamos a dejar claro qué es exactamente cada cosa, en qué se diferencia de lo que ya hacemos con láser, y por qué llevamos un año detrás de una impresora UV para el taller.

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Impresión UV, en una frase

Una impresora UV deposita gotas de tinta sobre un objeto y las cura al instante con luz ultravioleta. La tinta no se absorbe ni se evapora: se solidifica en el sitio, en el momento. Por eso puede imprimir sobre materiales que no absorben nada —vidrio, metal, acrílico, cerámica, plástico— y por eso la pieza sale de la máquina seca y manipulable.

Esa curación instantánea trae dos consecuencias que son las que de verdad importan:

Color pleno sobre cualquier cosa. No hay que preparar la superficie con capas receptoras ni limitarse a materiales tratados. Se imprime encima y ya está.

Relieve. Como cada capa se cura antes de recibir la siguiente, se pueden apilar. Apilando se consigue textura real, en la que pasas el dedo y notas el dibujo. Es el efecto que más impresiona en mano y el que peor se aprecia en una foto.

Las siglas, ordenadas

Aquí es donde se lía todo el mundo, así que vamos despacio.

UV directo. Se imprime sobre el objeto. Es lo que acabamos de describir: la pieza entra en la máquina y sale impresa.

UV DTF. Se imprime sobre un film y luego se transfiere el resultado al objeto, como una pegatina de una sola pieza. Sirve para lo que no cabe en la máquina o no se puede apoyar plano: una botella entera, un casco, la esquina de un mueble. El acabado es de adhesivo, no de tinta sobre el material, y esa diferencia se nota al tacto.

DTG. Direct to garment, impresión directa sobre prenda. Es una tecnología distinta: tinta de base agua sobre tejido, que se fija con calor. Nada que ver con la tinta UV, aunque la máquina que hace las dos cosas sea la misma.

DTF. Direct to film, la versión textil del transfer: se imprime en un film, se espolvorea un adhesivo en polvo, se cura y se plancha sobre la prenda.

Cuando una marca anuncia una máquina «4 en 1» normalmente se refiere a estas cuatro. Conviene saber que son cuatro procesos con cuatro flujos de trabajo distintos, no cuatro botones.

En qué se diferencia del grabado láser

Esta es la comparación que más nos preguntan, y la respuesta corta es que no compiten.

El láser quita o transforma material. No añade nada: quema la madera, funde el lacado, levanta el anodizado. El resultado tiene profundidad física real y dura lo que dure el objeto, porque forma parte de él. A cambio, el color es el que el material te dé.

La impresión UV añade material. Pone una capa de tinta encima. Consigue color pleno y degradados fotográficos donde el láser solo puede darte un tono, y a cambio esa capa es una capa: se puede rayar y necesita que la superficie esté limpia y sea compatible.

Puesto en ejemplos del catálogo que hacemos a diario: el nombre de un niño en una caja de madera de haya pide láser, porque queda tostado sobre la veta y envejece bien. El logo a cuatro colores de una empresa en un termo de acero pide UV, porque en láser sale en un solo tono y no se parece a su marca. Y hay piezas que piden las dos cosas.

Y de la sublimación

La sublimación convierte la tinta en gas con calor y presión, y ese gas se mete dentro del recubrimiento del objeto. El color queda integrado, no encima, y por eso no se nota al tacto y aguanta lavados con una solidez que la impresión UV no le discute.

Su límite es de fábrica: necesita objetos preparados para sublimar, con una capa de poliéster o un recubrimiento específico, y funciona mal o directamente no funciona sobre blanco o sobre colores claros. Vives en el catálogo de lo sublimable.

La impresión UV va justo al revés: te libera del catálogo, a costa de que la tinta esté encima.

Los tres encargos que hoy hacemos a medias

Nosotros hacemos regalos personalizados: bodas, comuniones, nacimientos, detalles de empresa. Y llevamos años diciendo que no a lo mismo.

Decimos que no a la foto. Una foto es tono continuo y color, y el láser solo sabe darte una versión monocroma. Se puede hacer algo digno, pero no es la foto.

Decimos que no al logo corporativo tal cual. Casi todos los logos tienen dos o tres colores que son parte de la identidad de la empresa. Grabarlo en un tono es entregarle a un cliente su marca a medias.

Decimos que no a la ilustración de un niño, que es probablemente lo que más nos duele. Llega un dibujo lleno de color y lo que podemos devolver es su silueta.

No es que esos encargos se pierdan: es que se hacen de otra manera y con otro resultado. Una impresora UV en el taller convierte esos tres «no» en tres «sí», sobre las mismas piezas que ya trabajamos y con el mismo láser cortando y grabando lo que le toca.

Lo que no vamos a fingir

Toda tecnología nueva llega con una capa de entusiasmo por encima que conviene raspar antes de gastarse el dinero. Estas son las tres preguntas que nos hacemos y que todavía no tenemos contestadas:

Cuánto aguanta. Una capa de tinta curada sobre metal, en un objeto que se usa a diario y se mete en un fregadero, no es lo mismo que sobre un cuadro decorativo. Hasta que no veamos piezas nuestras después de meses de uso real, cualquier cosa que dijéramos sería repetir el folleto.

Cuánto cuesta cada pieza impresa. No el precio de la máquina: el de la tinta y el de las piezas que se gastan con el uso. En impresión, quien no calcula el consumible acaba trabajando gratis.

Cuánto tarda. Un objeto precioso que tarda cuarenta minutos no es un producto vendible, es una demostración. El tiempo por pieza decide qué se puede ofrecer en catálogo y qué se queda en encargo especial.

Esas tres preguntas son las que vamos a ir contestando aquí a medida que tengamos datos de verdad. Mientras tanto, ya hay algo concreto en el horizonte: xTool, la marca de nuestro láser de producción, está preparando su propia impresora UV. Todavía no hay ficha ni precio ni fecha, así que no hay nada que analizar. Cuando lo haya, estaremos mirando.


Escriben Noemi y Javi, de Picasita. Somos afiliados de xTool y nuestro taller es espacio de demostración de la marca; nuestras máquinas las compramos pagándolas. Más sobre este blog y nuestra relación con xTool.

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